¿Ayudas=derechos?

El otro día leí en un artículo que nos hemos “malacostumbrado” a no llamar las cosas por su nombre, bien por miedo al reproche o bien por miedo a hacer daño, pero… ¿qué hay de malo a hablar con contundencia, a decir las cosas tal cual son o tal cual las pensamos? Por eso voy a intentar a decir claramente lo que yo pienso sobre el tema de las ayudas.

Si analizamos el problema desde lo cotidiano yo empezaría preguntando, ¿cuando prestamos ayuda a alguien? Muchos contestarían si quiero la presto y sino no, pero partiendo del hecho de que estemos dispuestos, sólo ayudamos cuando se cumplen dos premisas: cuando podemos y cuando ese alguien lo necesita. Siempre podemos ser caritativos y ayudar pese a pensar que esa persona se está aprovechando de nosotros, y realmente no lo necesita. Creo que todos estamos de acuerdo en que una ayuda es una ayuda, no una obligación prestarla, ni un derecho recibirla. Se tienen que dar las condiciones adecuadas.

Entonces… ¿cuál es la frontera entre la ayuda y el derecho a recibirla cuando hablamos de las ayudas del Estado a los ciudadanos?

Todos tenemos derecho a que el Estado nos ayude, pero… ¿hay situaciones en que estas ayudas deben de ser reducidas? El análisis puede ser muy intenso y en una sóla entrada de blog sería difícil hacer un análisis exhaustivo de la situación. Para simplificar mi opinión al respecto diré que para mí hay dos clases de ayuda: las ayudas que nos garantizan derechos básicos, como la educación, la sanidad, etc; y las ayudas que se dan para mejorar las condiciones de estos derechos, como las becas de estudio, etc.

Por esto si en una situación de crisis hay que recortar becas, ayudas y otros gastos durante un tiempo no me parece mal. Pero luego surje otro problema  y es que, a mí no me parece mal un recorte en ciertos gastos siempre y cuando no se realicen otros gastos completamente innecesarios. Desde mi punto de vista, pongamos un caso hipotético, me parecería mal que se recortaran todos estos costes y mientras se estuvieran subencionando y pagando la construcción de monumentos, que pueden esperar a épocas de bonanza. Por eso ahora se ven mal los recortes, porque son necesarios, pero se ha creado una situación de desconfianza, ya que se han hecho gastos innecesarios y mucha gente se ha lucrado de su posición política.

Por otro lado está la gente que se cree con derecho a las ayudas, a pesar de no necesitarlas. Hay mucha gente que declara menos de lo que posee y, por ello, accede a ayudas, a las que tiene todo el derecho, dejando sin ayudas a gente que las necesita mucho más. Siento decir que creo que en este caso hay que dar prioridad a la necesidad y hay gente que tiene más derecho a esas ayudas que otros.

En definitiva, una ayuda no es más que una ayuda y en cualquier momento podemos vernos sin ella, por eso hay que gestionarlas con justicia y con cabeza y no aprovecharse de ellas a costa de los que las necesitan.

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