El aloe vera

El último día de mi viaje a Fuerteventura contraté una excursión que incluía la visita a una fábrica de productos de Aloe Vera. Esta visita pintaba poco prometedora, una parada más en el viaje, pero resultó ser exactamente lo contrario.

Mientras nos explicaban como se extraía el Aloe de la planta y todas sus aplicaciones, tanto cosméticas como para la salud, yo me mostraba reticente a creerlas. Nunca me habían hablado de las propiedades curativas de la planta y pensaba que nos estaban vendiendo sus productos, que también lo hicieron. Pero conforme la gente de mi alrededor comentaba que tenía plantas en casa y que iba fenomenal para jaquecas y heridas, yo me iba convenciendo.

Cuando acabó la explicación de cómo extraer el Aloe, sus aplicaciones, su fabricación y nos presentaron las diferentes clases de productos que vendían, decidí comprar un bote 99% natural. En principio lo compré para mi madre, y me costó mucho más caro de lo que yo me he gastado nunca en cosméticos (no uso nunca), pero cuando llegué a casa no lo quería porque no le gustaba el olor. Seguir leyendo