Stéphane Hessel

Stéphane Hessel nació en Berlín, pero desde los siete años vivió en Paris. Vive la segunda guerra mundial, apresado por la Gestapo y torturado en un campo de concentración. Consigue ser liberado y, tras la guerra, colabora con las Naciones Unidas, además de ser uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En 1977 ocupa el puesto de embajador de Francia ante la ONU. Defensor de la causa Palestina.

Cuando una persona, que ha luchado de esa forma por lo que ahora tenemos, decide escribir un libro para que todos reaccionemos ante la situación actual, lo mínimo que podemos hacer es leérnoslo.

Stéphane Hessel ha escrito el libro “¡Indignaos!” para que no permanezcamos impasibles ante una situación, no sólo de crisis económica, sino también de crisis política y social.

En el libro se parte de los logros conseguidos para que nos demos cuenta de lo que estamos perdiendo: seguridad social, una jubilación digna, una educación igual para todos… Hessel entiende que las razones para indignarse ahora no son tan evidentes como las que él tuvo en su momento, pero están ahí y no son pecata minuta.

Yo estoy de acuerdo en que aún se cometen muchas injusticias, no tan grandes como las de antaño, pero sí graves. Por desgracia, vivimos en una sociedad en la que si algo no nos afecta directamente nos resbala. ¿Qué se están matando en no sé qué sitio?, si está lejos no pasa nada; ¿qué le han dado una torta a alguien en la calle porque sí?, bueno no me la han dado a mí; ¿qué alguien tiene una enfermedad incurable y dolorosa?, bueno no soy yo, ni nadie que conozca… En general, todo el mundo piensa así. Vemos más lejos los problemas de lo que verdaderamente los tenemos.

De hecho, si antes de la crisis, que se veía venir de lejos con motivos incluidos, nos hubiéramos indignado todos y no hubiéramos permitido el despilfarro, ni tanta construcción de pisos, ni el fraude, ni la subida de los precios… A lo mejor no habríamos llegado hasta aquí. Pero es que no hace falta remontarse a los motivos de la crisis para indignarse, sólo hay que ir al médico: semana y pico para pillar consulta, si no te consideran urgente; otra semana para que te hagan análisis, si es que te los mandan; una vez en los análisis eso parece la cola de la carnicería, que hay hasta que coger número, la gente se cuela, se pelea (en un hospital, sí); después de una semana te dan los resultados y ya si eso te mandan al especialista, si la cosa pinta grave; te dan cita para de tres a seis meses (de media, que conozco casos de año y medio); y como te tengan que operar, haya cola y no seas de los más graves, te ponen en lista de espera infinita. ¿No es esto motivo para indignarse? ¿o toda la gente que está estudiando en aulas prefabricadas mientras se levantan unos monumentos que no sirven para nada, ni se van a rentabilizar? ¿Es normal tener que hipotecarte, a ti mismo y a tus padres, de por vida para tener una vivienda digna? No estamos frente a una guerra, no están matando a nadie (aquí), pero en otras guerras otra gente luchó y murió porque tuviéramos lo que ahora nos arrebatan.

Creo que Hessel tiene mucha razón, hay motivos y también hay formas de expresar la indignación y, por si hay alguna duda, yo no creo, ni me parecen bien las acampadas permanentes en el espacio público, pero de eso ya hablaré en otra entrada.

Suscríbete al blog con el enlace RSS del final de la página o a mi página de facebook y serás notificado de todos nuestros avances.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s