La botella de agua

El otro día estaba recordando una anécdota sobre una botella de agua.

Todo ocurrió en un hotel. Mi chico y yo llegamos y vimos una botella de agua en la mesa, típico de los hoteles, que dejan cosas en la mesa para los huéspedes y en cuanto tuvimos sed bebimos. El caso es que nos acabamos la botella y cuando nos paramos a pensar… ¿nos la cobrarán?

En realidad, una botella de agua no vale mucho y el asunto no está en querer pagarla o no, sino la forma que tienen de ofrecértela para luego cobrártela, y ¡cómo las cobran! Una botella de 20 céntimos a euro y medio. Me parece un robo, a menor escala, pero un robo, porque es multiplicar por 7’5 su precio. Es como cuando en un restaurante te traen un platito con algo, piensas que es un detalle, te lo comes y luego te lo cobran. Seguir leyendo

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