Cuando no vemos lo bueno

Llama la atención poderosamente la actitud general que tenemos las personas de ver lo malo de los demás y no saber valorar lo bueno.

No han sido ni una vez, ni dos, ni tres, las que he visto romper amistades de mucho tiempo por una tontería, por formar una bola donde antes no había nada. En caliente la gente se pelea por los motivos más pequeños y acaba echándose en cara tantas cosas, que es difícil saber dónde empezó y dónde acabó la discusión. Pero lo más llamativo no es esa facultad que tenemos de liar las cosas, sino la de olvidar los motivos de la amistad en sí misma. Seguir leyendo

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