Bingo electrónico

Hace unas semanas quedé con unas amigas y, después de cenar, no sabíamos qué hacer. Nos fuimos a dar un paseo y por el camino nos encontramos con un bingo.

La verdad es que suelo ser bastante reacia a ir al bingo, siempre he pensado que es para las abuelas; pero me descubrí a mí misma animándolas a entrar y jugar una partida. Y ahí estábamos nosotras, “que sí, que no, entra tú, va vamos a preguntar, no pregunta tú”; cuando salió el chico de la sala y nos explicó cómo funcionaba el bingo. Seguir leyendo