Un niño escupe a un autobús y le saca el dedo al conductor

El otro día se me ocurrió coger el autobús, después de mucho tiempo. No es que yo use mucho el coche, es que voy andando a casi todas partes, excepto cuando vuelvo a horas intempestivas. El caso es que no recordaba yo que ir en autobús es una aventura, siempre pasa algo.

Iba el autobús por una calle de acera estrecha, por la cual andaban dos niños y un perro. El perro se baja de la acera y el conductor frena. Entonces el niño, de unos once o doce años, coge al perro con gesto protector y cuando el autobús se para en el semáforo escupe a la puerta y le saca el dedo al conductor, mientras le dice toda clase de piropos.

Ni el autobús casi atropella al perro, ni íbamos rápido, ni el conductor dijo nada al niño para que éste escupiera y dijera todo lo que dijo. Seguir leyendo

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