Un niño escupe a un autobús y le saca el dedo al conductor

El otro día se me ocurrió coger el autobús, después de mucho tiempo. No es que yo use mucho el coche, es que voy andando a casi todas partes, excepto cuando vuelvo a horas intempestivas. El caso es que no recordaba yo que ir en autobús es una aventura, siempre pasa algo.

Iba el autobús por una calle de acera estrecha, por la cual andaban dos niños y un perro. El perro se baja de la acera y el conductor frena. Entonces el niño, de unos once o doce años, coge al perro con gesto protector y cuando el autobús se para en el semáforo escupe a la puerta y le saca el dedo al conductor, mientras le dice toda clase de piropos.

Ni el autobús casi atropella al perro, ni íbamos rápido, ni el conductor dijo nada al niño para que éste escupiera y dijera todo lo que dijo.

Los niños de hoy en día están muy maleducados, cualquier escusa es buena para hacerse los mayores e insultar, tirar escupitajos y hacer alarde de su agresividad, que ellos interpretan con ser respetados, mientras que los mayores nos cagamos en los padres que los han educado.

Si tanto quería el niño al perro que lo hubiera cambiado al lado de la acera más lejano de la carretera o le hubiese dejado espacio para andar con él, así el perro no habría tenido que bajar a la calzada. No podemos culpar a los demás de lo que es un error nuestro. ¡Ni que el conductor hubiera querido atropellar al pobre perro!

Este niño me pareció un sinvergüenza y lo peor es que las generaciones futuras son todas así y peores.

Los niños de hoy en día se creen con la potestad de hacer lo que les da la gana, los únicos a los que respetan es a sus padres y con suerte, los demás no podemos reñirles, ni decirles nada, ya que te puedes ver en un buen lío. Lo del respeto a los mayores se ha acabado, ellos tienen razón en todo y nadie les manda. Si les apetece escupirte, te escupen; a ver quien le devuelve el escupitajo sin pasar por el juzgado o por las manos del padre… Como nadie les puede tocar porque son niños y siempre van a estar amparados por la ley, por los padres y por la sociedad en sí… ¿quién en su sano juicio le devolvería el escupitajo a un niño? ¡Hombre! Pues un niño de doce añitos ya sabe que no tiene que escupir, ni insultar, ni pegar; no es un niño de tres. No te vas a enzarzar en una pelea con un niño, pero creo que ni tanto ni tan calvo.

A veces te sientes más impotente ante las agresiones de los menores de edad que de los mayores, porque al menos a los segundos les puedes contestar, pero a los niños… Vivimos en este tipo de sociedad, ¿qué le vamos a hacer?

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