Una historia más (14)

Hugo no estaba muy convencido de lo que iba a hacer, así que optó por cerrar los ojos y relarjase. Se concentró en la oscuridad, y como si estuviera completamente solo comenzó a recitar esa extraña poesía que se sabía de memoria. No conocía el idioma en que recitaba, pero comprendía todo lo que decía, las palabras fluían de él como un extraño cántico. Empezó a sentir una tranquilidad poco común en él, de repente se sentía invencible y poderoso. Una extraña energía invadía su cuerpo y su mente. Abrió los ojos para comprobar que esa energía salía de la llave, esa extraña piedra con dibujos e inscripciones antiguas talladas, y no sólo lo envolvía a él, sino a todos sus compañeros. Seguir leyendo

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