Una historia más (18)

Bryan y Megan despertaron con los primeros rayos de luz, comprobaron que la piedra seguía en la bolsa y comenzaron el descenso.

En dos horas habían llegado al cañón. Un estrecho camino se abría paso entre las montañas rojas, flanqueado por altas paredes de arcilla que parecían no tener fin. Si miraban hacia arriba el cielo a penas era un fino hilo azul.

Entraron en el cañón con prudencia y miraron hacia arriba de nuevo, no distinguían el cielo, pero sí unas pequeñas oquedades en las paredes. Megan creyó distinguir dos pequeños destellos en la cueva más próxima a ellos.

– Parece que ahí hay algo.

Bryan forzó la vista para ver lo que veía Megan Seguir leyendo