Una historia más (19)

Megan y Bryan tuvieron que parar a descansar después de pasar el cañón. Cuando estuvieron repuestos, volvieron a hacer el ritual de la piedra para contactar con Sibyla.

– Soldados de la Montaña de las estrellas, antes de a la cueva llegar dos pruebas más habéis de pasar. Si miráis al horizonte no lograréis ver el final de las montañas, ya que mi hogar es infinito y el camino a la cueva lleno de magia está, pero de vuestros ojos no os habéis de fiar. Peligrosas criaturas habitan mis bosques, nublan nuestra razón, engañan nuestra vista y disfrutan de nuestra confusión. Seguid el murmullo del río hasta su nacimiento. ¡Qué la sabiduría de los ancestros os acompañe en vuestro camino!

Bryan miró a Megan.

– Sólo hay una criatura capaz de nublar nuestra vista y razón y que disfrute de ello. ¿O conoces alguna más?

– No, que yo sepa, sólo la Dueña del Bosque es capaz de hacer eso. Pero, ¿no engaña también nuestro oído? ¿Cómo sabemos que el río que escuchamos es verdadero y no una alucinación?

– Escucha, Megan. Yo conozco un antiguo rito para convocar a la Dueña del Bosque y hablar con ella. Puede que nos deje pasar sin más, el tiempo apremia.

Bryan se disponía a contarle a Megan los detalles del rito cuando el ruido del río cesó, el suelo tembló, un sonido de pisadas de gigante retumbó en sus oídos, los árboles se apartaron y una sombra nubló el cielo. Bryan y Megan estaban paralizados, querían ver lo que se acercaba a la vez que querían salir corriendo.

De entre los árboles salió una hermosa mujer de pelo y ojos castaños. Su piel parecía delicada y las flores adornaban su cabello, se movía con gráciles movimientos, que no parecían poder hacer retumbar el suelo como lo hacían.

– Hola, Bryan y Megan. Sé que el tiempo apremia y que tendremos que dejar la diversión para otro momento, si me quiero seguir divirtiendo muchos años más. Así que me conformaré con vuestras caras de temor al acercarme. Me gusta bromear con los viajeros, aunque sea brevemente, pero Sybila no me deja poneros a prueba como me gustaría. No obstante, tenemos que comprobar que sois adecuados para llevar a cabo la misión. Así que os propongo un trato y un atajo en vuestro viaje. En la orilla del río he preparado dos pirañas doradas para que viajéis con ellas, son muy rápidas. Lo único que tenéis que hacer es subir a su lomo y agarraros fuerte. No obstante, el viaje por el río encantado es terrorífico, dominio de mi hermana la Dueña del Río. No tenéis nada que temer si no os soltáis de mis pirañas, ni caéis al agua. ¡Buen viaje!

Continuación

19.1

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