Una historia más (22)

La caída fue eterna y Ariadna tuvo mucho tiempo para pensar. Al principio se preguntaba cómo escaparía de ese monstruo, luego pensó cómo curaría sus heridas y, por último, se dio cuenta de que era inútil pensar tanto, ya que seguramente la caída la mataría.

De repente paró de caer, no sintió nada, ni un golpe, ni el suelo en sus pies, simplemente había dejado de caer, tenía la sensación de que estaba quieta de nuevo. Miró a su alrededor y dedujo que estaba en una cueva, estaba un poco mareada, pero era consciente de que estaba tumbada sobre el suelo… El monstruo había saltado tras ella, así que no tardaría en llegar. Vio un túnel y corrió por él, seguro que saldría a algún lado, quizá saldría de la cueva y podría coger otro camino que despistase al monstruo. Pero el túnel le llevó a una amplia estancia de paredes altas como tres personas, en medio había una chica inconsciente. Ariadna dedujo que tenía su edad. Seguir leyendo