Una historia más (22)

La caída fue eterna y Ariadna tuvo mucho tiempo para pensar. Al principio se preguntaba cómo escaparía de ese monstruo, luego pensó cómo curaría sus heridas y, por último, se dio cuenta de que era inútil pensar tanto, ya que seguramente la caída la mataría.

De repente paró de caer, no sintió nada, ni un golpe, ni el suelo en sus pies, simplemente había dejado de caer, tenía la sensación de que estaba quieta de nuevo. Miró a su alrededor y dedujo que estaba en una cueva, estaba un poco mareada, pero era consciente de que estaba tumbada sobre el suelo… El monstruo había saltado tras ella, así que no tardaría en llegar. Vio un túnel y corrió por él, seguro que saldría a algún lado, quizá saldría de la cueva y podría coger otro camino que despistase al monstruo. Pero el túnel le llevó a una amplia estancia de paredes altas como tres personas, en medio había una chica inconsciente. Ariadna dedujo que tenía su edad.

Casi no tuvo tiempo ni de acercarse a ella, Kaen llegó andando y silbando una lúgubre melodía que sonaba a muerte.

– Ya veo que estás saludando al sacrificio. ¿Quieres saber quién es? ¿Cómo se llama? ¿Qué vida va a dejar a atrás? Esa es la mejor parte de los sacrificios, saber que lo que estás haciendo no es en balde, que destruyes una vida o varias, según lo mires. ¿Qué será de su padre sin ella? ¿Cuánto sufrimiento acarreará?

– ¿Lo haces por placer? ¡Eres un monstruo!- Ariadna chilló indignada, tenía ganas de estrangularlo, de sacar a esa pobre chica de allí, de salir corriendo, de enfrentarse a él… Tenía impulsos contrarios: enfrentarse, huir…

– No, bueno, antes sí. Pero ahora…- Kaen se quedó pensativo- no, pero ya que estamos lo disfrutamos. Te explico lo que ocurre y así me entenderás mejor.

Kaen sacó una fina tela de su bolsillo, era casi transparente y parecía un plástico, pero era tela. Se acercó a Ariadna y puso la tela en medio.

– Tú estás en esa parte de la tela y yo a esta. Pellízcala- Ariadna la pellizcó- Ahora atraviésala.- Ariadna intentó atravesar la tela con el dedo, pero no pudo.

Kaen sacó un cuchillo y atravesó la tela con él.

– ¿Has visto que sencillo? Ahora podría meter mi mano por esta tela y tocarte, podría hacer el agujero más grande y llegar hasta a ti, pero sólo podría hacerlo por esa pequeña grieta. Durante años he hecho unos cuantos agujeros, pero no me han servido de mucho. ¿Qué pasaría si pudiera hacer desaparecer esta tela? La tela es la cortina que separa nuestros mundos, se dividió el mundo para evitar conflictos entre diferentes seres y tribus. Pero todo hechizo tiene una cura. Yo voy a curar al mundo. ¿Te parece muy alto precio la vida de esta chica?

Continuación

Suscríbete al blog con el enlace RSS del final de la página o a mi página de facebook y serás notificado de todos nuestros avances.

Anuncios

Un comentario en “Una historia más (22)

  1. Pingback: Una historia más (21)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s