Colecho

Creo que este es uno de los temas que los padres se plantean cuando van a tener un bebé. ¿Es bueno el colecho? ¿Hace al niño dependiente? ¿Fortalece el vínculo entre los padres y el niño? ¿Qué hacer y cómo hacerlo?

Todos hemos escuchado la típica frase: “una vez lo metas en tu cama ya no lo sacas”. ¿Qué de cierto tiene?

Yo os voy a hablar un poco de mi experiencia con el colecho, de las distintas formas de hacerlo, de las ventajas e inconvenientes demostrados para la mayoría de los niños y de las dos minicunas de colecho que conozco, así como de lo que me parece importante a la hora de elegir una.

¿Qué es el colecho?

El colecho es una práctica en la que bebés/niños duermen con uno de sus progenitores o los dos. En los últimos años se han hecho diferentes estudios, debido a la teoría del apego (actualmente muy valorada), que se basa en que el bebé necesita desarrollar una relación con sus padres para que su desarrollo social y emocional se produzca con normalidad.

Esta práctica se puede realizar de diferentes formas:

  • En la misma cama: Se puede dormir con el bebé en la misma cama. Para ello hay que tomar ciertas precauciones, la más importante es que el colchón esté bien pegado a la pared para que no hayan huecos donde pueda quedar atrapado, pero también es importante tener cuidado de no taparle la cabeza mientras dormís o poner excesiva ropa de cama que pueda darle mucho calor, nor dormir con él si estamos muy cansados o hemos tomado drogas.
    Sin duda esta es la opción de mayor contacto con los padres y la más económica, pero si solemos dormir muy a nuestra bola y muy profundo quizá lo mejor es que el bebé tenga su propia cuna a nuestro lado. El miedo más frecuente es “¿puedo chafar a mi bebé?”, los que practican esta forma de colecho afirman que nuestro instinto va a impedir que lo chafemos porque en todo momento somos conscientes de su presencia, no obstante se han dado casos, pero no es algo frecuente.
  • En camas contínuas: Esta opción es para dormir con niños pequeños, no con bebés, ya que pueden separarse las camas por el peso y caer al suelo. Consiste en dormir con las camas unidas, pero cada uno en la suya, de manera que no nos molestamos al dormir y dormimos más a gusto.
  • Con la cama y la cuna unidas: Puede que esta sea la opción de la que más hayáis oído hablar. Consiste en pegar la cuna del bebé a la cama y quitarle la barrera para que podamos acceder a él fácilmente, para ello se ha de comprar una cuna de colecho. De esta forma el bebé duerme en su cuna y nosotros en nuestra cama, no existe el riesgo de chafarlo y él se acostumbra a tener su espacio propio de descanso. Además, como beneficio adicional, podemos calmarlo y cogerlo sin necesidad de levantarnos de la cama, lo que es una gran ventaja para las madres que dan el pecho.
  • Cuna cerca de la cama de los padres (colecho parcial): Consiste en tener la cuna en la misma habitación, lo más cerca posible de nosotros, de manera que el bebé es consciente de que duerme con sus padres.
  • En el suelo: No se trata de dormir directamente en el suelo, se trata de dormir en el suelo con colchones todos juntos. Tomando las mismas precauciones que en la primera opción, con la ventaja de que si el bebé cae al suelo no se hará tanto daño y siempre se puede poner algo blandito por si acaso.

Ventajas del colecho.

Se ha demostrado que las ventajas del colecho están muy por encima de sus inconvenientes. La más importante, o de la que más se habla hoy en día, es que disminuye el riesgo de muerte súbita.

Además, está demostrado que los niños que han hecho colecho con sus padres de mayores tienen mayor autoestima, más seguridad en sí mismos, menos estrés, son más optimistas y más felices. A todo esto se suma el gran vínculo afectivo con los padres y que les cuesta menos regular el sueño, ya que al principio no distinguen entre el día y la noche y les cuesta un poco amoldarse a los nuevos horarios de sueño.

Inconvenientes del colecho.

Uno de los que ya hemos hablado es el riesgo de aplastamiento del bebé o de que se caiga de la cama cuando el colecho se hace en la misma cama.

Si el niño se mueve mucho, los hay muy inquietos, no duermen bien ni los padres ni los niños, por lo que acabaréis muy cansados.

Quizá los de los inconvenientes que más afectan a los padres son la pérdida de intimidad y la dependencia que se crea en el niño (demostrado a partir del año).

Mi experiencia con el colecho.

Lo primero que voy a deciros es que la forma de hacer el colecho depende del bebé y de los padres, ni todos los niños y padres duermen bien en la misma cama, ni todos los bebés duermen bien en la cuna. Lo mejor es adaptarse a la situación y encontrar un equilibrio que SOLO vosotros acabaréis conociendo y practicando. Tanto en esta cuestión como en muchas otras, aceptad los consejos, pero dejaos llevar por vuestro instinto y vuestras necesidades y las de vuestro bebé.

Y, sin más preámbulo, os cuento mi experiencia.

Nosotros compramos una minicuna de colecho, bueno realmente fueron dos porque la primera no nos cabía por las puertas de la casa y tuvimos que comprar otra, pero de eso os hablo luego. Preparamos la minicuna con su colchón firme, sábanas, chichonera (que la quitamos enseguida porque nos enteramos de que podía ser un elemento asfixiante), etc. Y… ¡llegó el bebé! Todo lo que habíamos imaginado sobre el colecho lo hicimos al revés.

Las primeras noches el colecho lo hizo mi marido porque yo no podía moverme bien y él podía atender mejor al bebé. Luego empecé a dormir yo al lado de mi peque y… ¡no podía dormir! La médica me explicó que todos los bebés el primer mes hacen ruido al dormir, de hecho a mí me parecía que se ahogaba y, claro, cuanto más cerca lo tenía menos dormía porque las madres después del parto en cuanto oímos que el bebé hace ruido nos despertamos. De hecho, a mí solo me despertaba el ruido que hacía el bebé, otros ruidos más sonoros no me despertaban. Curioso, ¿no? Con lo que después de dos días, fue mi marido el que volvió a hacer el colecho para que yo durmiese mejor.

El primer mes dormíamos con la cuna en posición de colecho, pero después la separamos de la cama, ya que nosotros descansábamos mejor y nuestro peque dormía igual de bien. De hecho decidimos hacerlo porque ya dormía de 12 de la noche a 6 de la mañana, signo de que se estaba acostumbrando al horario de noche.

Cuando estaba a punto de hacer los 6 meses comenzamos a acostumbrarle a hacer las siestas en la cuna, pero en su habitación. Hicimos esto durante una semana y a la siguiente dormía en la minicuna y en su cuarto. Nosotros descansábamos mejor y él dormía igual de bien, a veces se dormía en la cuna, otras con música y otras en nuestros brazos, pero dormía allí. Y enseguida lo pasamos a su cuna grande (nosotros compramos una habitación convertible, de la que os hablaré más adelante).

Nos ha ido todo muy bien con el sueño y hemos intentado respetar sus tiempos, madurez, su descanso y el nuestro. O eso pensamos nosotros.

También es verdad que cuando está malito o molesto y vemos que no puede dormir lo metemos en la cama con nosotros. Utilizamos el cojín de lactancia para que duerma sobre él y a la vez haga de barrera entre nuestros cuerpos, de forma que si chafamos algo lo primero sea el cojín y seamos conscientes de que de ahí no podemos pasar.

Minicunas de colecho.

Como os decía nosotros compramos dos. Después de mucho mirar, compramos la Chicco Next2me – Cuna de colecho con anclaje a cama y 6 alturas, colección 2017, color marrón.

Imagen de Amazon.es

Esta minicuna nos encantó por la facilidad que tiene para hacer el colecho, ya que sólo hay que abrirla con la cremallera, y porque lleva dos largas cintas para asegurarla a la cama, cosa que otras no incluyen. Nos pareció muy segura y cómoda, con la pega de que no nos cabía por las puertas y queríamos poder moverla para vigilar el sueño del bebé donde estuviésemos. De hecho, el primer mes donde más durmió fue en la sala de estar porque dormía mucho durante el día.

Ahora hay un nuevo  modelo, por cierto, mejorado, que incluye cuatro ruedas, que es otra de las cosas que nosotros echábamos de menos: Chicco Next2Me Dream – Cuna de colecho con anclaje a cama, balancín y 11 alturas, color azul

Devolvimos esta minicuna y compramos la minicuna: Bolín Bolón Allegra – Minicuna de colecho, 85 x 53 x 80/104 cm, color blanco.

Imagen de Amazon.es

Al principio echábamos de menos las correas, no la veíamos segura, y la cremallera porque es un poco rollo quitar la valla con los tornillos. Pero las cuatro ruedas llevan freno y bien arrimada y frenada no tiene ningún problema, de hecho probamos a moverla con toda la fuerza que podíamos hacer durmiendo y nada. Y, a parte de que el precio es menor que la de Chicco, tiene un atractivo añadido: puedes ponerla en modo balancín (aunque es un poco engorroso) y está pensada para que luego podamos convertirla en juguetero, sofá o escritorio (las tres opciones vienen en las instrucciones). Aunque con un poco de imaginación y pericia cualquier minicuna de madera puede convertirse en estas tres cosas. Ahora la tenemos de juguetero y viene genial, la verdad.

A continuación os dejo los enlaces de las dos minicunas por si queréis comprarlas, ver características y compararlas con otras que hayáis visto:

Chicco Next2Me Dream – Cuna de colecho con anclaje a cama, balancín y 11 alturas, color azul

Chicco Next2Me Dream – Cuna de colecho con anclaje a cama, balancín y 11 alturas, color azul

Bolín Bolón Allegra – Minicuna de colecho, 85 x 53 x 80/104 cm, color blanco

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