¡Bingo!

Hace unos años ops escribía sobre el bingo electrónico, después de una noche de bingo frustrada.

Las navidades pasadas, por fin, fuimos al Bingo. Nuestro plan de “saturday night” era cenar en el bingo y echar unos cartones y unas risas y… ¡Salimos todas taquicárdicas!

Nosotras esperábamos una noche de bingo tal que así: cenando con nuestros cartones, comentando la jugada, esperando el último número con expectación, haciendo un poco el tonto, tachando números mientras conversábamos…

Y la noche fue de la siguiente manera: cada una con un cartón, con una señora cantando números más rápido de lo que nuestro cerebro podía procesar, tachando a toda leche, comprobando en pantalla… Bueno, nos fundimos el presupuesto en 15 minutos. Algunas dejaron de jugar porque se estaban poniendo nerviosas y al final hacíamos un descanso entre cartones para poder comentar.

Desde luego que no era lo que esperábamos, pero fue curioso. ¿Recomendarlo? ¿Por qué no? ¡Hay que probarlo todo!

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